Náyade villuerquina

• 5 Mar 2019

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Viene con prisas la primavera y en el corazón de las Villuercas hay un lago en donde se miran castaños, alisos, álamos, robles, quejigos, fresnos, almendros, arces de Montpellier y alguno otro que se me escapa, dispuestos a vestirse de nuevo a la moda que marca la estación, a competir entre ellos en belleza. Ayer, poco antes del ocaso, me pareció ver a una náyade de ojos verdes nadando es las aguas tranquilas, feliz, ajena a las tragedias de los hombres.

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