Los Escritores (I)

• 8 May 2012

El Retrato

Creo que uno de los retos más apasionantes de un fotógrafo es ser capaz de captar el carácter, los sentimientos o el estado de ánimo de la persona retratada. Sugerir una historia a partir de una mirada, una mueca o una sonrisa completa el desafío. Para mí es uno de los tipos de fotografía que más dificultad entraña.

Estas fotografías son de varios de mis escritores preferidos realizadas a su paso por el Aula.

Andrés Neuman

Muy buenas y agudas sus Microréplicas. También puedes encontrar más información sobre Andrés Neuman en: http://www.andresneuman.com/

Ricardo Menéndez Salmón

Puedes leer las columnas de opinión de Ricardo Menéndez Samón en:   http://www.tiempodehoy.com/opinion/ricardo-menendez-salmon y saber más, aunque un poco desactualizada, en su entrada en la Wiki: http://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Men%C3%A9ndez_Salm%C3%B3n

José Luis Piquero

Jose Luis Piquero

Visita su Guarida de Caín para conocerle mejor.

 

Apunte biográfico

Like dogs to bark at my world

Stephen Spender

Pero también a mí­ me partieron la cara
en más de una ocasión. En aquel tiempo
temí­a -como Spender- a los chicos del barrio,
matones con jerseis de Benasque y playeras
que odiaban a las madres y a los niños con gafas.
El miedo, pienso ahora,
es una presa fácil. No se explica
de otro modo la astucia, aquella maña
que se daban para atraparme siempre,
aunque volviera por otro camino
de la escuela o bajase a comprar el pan
a donde era más caro pero estaba más cerca.
Eran hábiles con el cigarrillo,
conocí­an las zonas donde la quemadura

podí­a doler más. Algunas veces
les bastaba el insulto desde lejos.
En los dí­as de fiesta eran más peligrosos
porque tení­an tiempo de sobra por delante
y el escenario idóneo de una calle aburrida.
Y lo que más lamento ya no son los cuadernos
de dibujo manchados de tinta o los tebeos
que un dí­a me quitaron, sino el otro
expolio de mi infancia ignorante y feliz,
la fe ciega en un orden de las cosas,
la armoní­a del mundo que, prematuramente,
hicieron mil pedazos en medio de la calle.
Y sobre todo el odio, el rencor insensato
de tantos años hacia los adultos:
Pasaban en silencio, sin mirarnos.
Siempre llegaban tarde a impedir las peleas.

 

Jose Luis Piquero

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